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España: ganó el oficialismo pero no le alcanza para gobernar solo

Mariano Rajoy (PP), Albert Rivera (Ciudadanos), Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos). Mariano Rajoy (PP), Albert Rivera (Ciudadanos), Pedro Sánchez (PSOE) y Pablo Iglesias (Podemos).

El Partido Popular –conservador- del presidente del gobierno Mariano Rajoy ganó las elecciones parlamentarias en el Reino de España, aunque perdió la mayoría propia que detentaba anteriormente.


Deberá, por tanto, intentar conformar una alianza, objetivo que no resultará fácil de alcanzar a la luz de los resultados electorales.
El Partido Popular (PP) logró 122 bancas, bastante menos que las 186 que ostentaba y muy lejos de las 176 necesarias para gobernar en solitario.
Tras los populares, se situó el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que redujo su representación de 110 escaños en la Legislatura anterior a solo 91 diputaciones.
Los nuevos partidos Podemos –izquierda radical- y Ciudadanos –liberal- irrumpieron con fuerza por primera vez en la distribución parlamentaria. Así, Podemos se alzó con 69 bancas mientras que Ciudadanos alcanzó 40.
Con una participación electoral cercana al 72 por ciento –el voto no es obligatorio-, los ciudadanos españoles optaron por una fragmentación parlamentaria que complicará en demasía la formación de un nuevo gobierno.
Ocurre que las 176 diputaciones necesarias para gobernar no se alcanza con la simple sumatoria de los bloques de partidos de izquierda o de derecha que, por otra parte, nada predice que deseen juntarse.
Si a las 122 bancas del PP se suman las 40 de Ciudadanos, el resultado es 162, y si a las 91 del PSOE se agregan las 65 de Podemos, se totalizan 156. En ambos casos no se llegan a las 176 necesarias.
Por ende, habrá que explorar alianzas entre los 28 diputados restantes que responden a distintos partidos regionalistas. Claro que para el PSOE siempre resulta más fácil juntar los electos regionalistas, aunque algunos de ellos van más allá y reclaman la independencia como en Cataluña y, en menor medida, en el País Vasco.
El procedimiento de la formación de gobierno resulta del apoyo de la mayoría de los diputados al candidato propuesto por el Rey. Si esa mayoría no se obtiene, el Rey puede proponer a otros candidatos. Y si dos meses después de la primera votación para la investidura ninguno logra la mayoría, corresponde disolver el Parlamento y llamar nuevamente a elecciones.
En primera votación hace falta la mayoría absoluta, en tanto que en las siguientes alcanza con una mayoría simple de más votos a favor que en contra.
El voto por Comunidad muestra triunfos del PP en casi toda España, con excepción de Andalucía y Extremadura donde gana el PSOE y de Cataluña donde vence una formación local de Podemos. En el País Vasco, el mayor número de diputados recae en el Partido Nacionalista Vasco, pero en términos de sufragios fue Podemos quién llegó en primer término.
Dada la fragmentación, no resulta imposible imaginar una gran coalición al estilo alemán entre el PP y el PSOE. Con un Mariano Rajoy como líder del gobierno pero con el socialista Pedro Sánchez como vicepresidente.
De cualquier forma, el bipartidismo terminó, al menos por ahora, en España. La elección muestra la consolidación de los nuevos partidos. Podemos y Ciudadanos conforman una realidad que, de acá en más, habrá que tener en cuenta.

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