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China: duro aterrizaje de una economía que pierde dinamismo Destacado

El desastre de Tianjin. El desastre de Tianjin.

Parecía que todo funcionaba en China con la dictadura del Partido Comunista, pero no es así, la especulación y la corrupción se "comen" el desarrollo acelerado de otrora y dejan en evidencia una crisis para la que no es fácil hallar respuesta.


La economía siempre se compone de la suma de realidades más percepciones. Y la percepción de los inversores en el mundo es que la economía china aterrizó y lo hizo de manera brutal. Es decir la época del crecimiento a tasas, precisamente, chinas, y con arrastre sobre el resto del planeta, lisa y llanamente terminó.
Y el reflejo de todo ello es la Bolsa de Shanghai, la mayor de China que experimentó descensos record con días en que la caída superó al ocho por ciento para el índice que refleja el promedio del valor de las acciones.
Por lo general, las crisis tienden a nivelar la economía y dotarla de cierto realismo. China no es la excepción. La Bolsa de Shanghai antes de su caída del 40 por ciento, había mostrado un alza del 150 en un año. Pura especulación financiera. Ninguna empresa, en el mundo, crece un 150 por ciento en un año. Por tanto, una acción de dicha empresa tampoco puede hacerlo.
Como toda burbuja especulativa, estalló.
¿Qué hace el gobierno? Pues lo que hacen todos los gobiernos autoritarios cuando las cosas salen mal: miente. Ya nadie cree que China alcance un crecimiento del 7 por ciento del Producto Bruto Interno como insiste el gobierno, las perspectivas indican un mucho más modesto 2 a 3 por ciento para el presente año.
Como era de esperar, la caída de la Bolsa de Shanghai aparejó al resto de las bolsas mundiales.
Consecuencias: los principales perjudicados son los inversores particulares que, poco informados, compraron acciones en el pico más alto de las cotizaciones; las empresas que, de aquí en más, ven problemas para conseguir financiamiento en medio de la desconfianza y el Estado que debe inyectar liquidez para evitar corridas sobre el sistema financiero.
Al exterior, todos los países que venden "commodities" a China. Por el contrario, favorecidos aquellos que compran "commodities" pues, al reducirse las adquisiciones chinas, bajarán de valor.
La crisis bursátil estuvo acompañada por tres devaluaciones en tres días consecutivos del yuan, la moneda china. Al cabo de esos tres días, el yuan perdió casi un 3 por ciento de su valor frente al dólar.
El gobierno que interviene diariamente sobre la cotización de la moneda informó que la etapa de las devaluaciones terminó e impulsó un alza del 0,05 por ciento para demostrarlo. Espera que con la reducción de las tasas de interés ordenada por el Banco Central, la devaluación quede neutralizada. Para eso, claro, debe inyectar liquidez con riesgo de inflación.
Si la economía china aterriza violentamente, la reciente explosión seguida de un incendio de proporciones en un depósito de productos químicos en el puerto de Tianjin dejó en evidencia las fallas de un capitalismo salvaje al que se asocian no pocos funcionarios del Estado y que antepone a la rentabilidad por sobre cualquier otra consideración.
Eso es lo que pasó en Tianjin. Explotó un depósito, autorizado a guardar solo 24 toneladas de cianuro, pero en el que se acumulaban más de 700 toneladas. Vista gorda y cohecho, única explicación.
No fue un hecho menor. Murieron 179 personas, más de 700 resultaron heridas, muchísima mercadería acumulada en el puerto –cientos de automotores- se incendió y se perdió. Todo ello, prolongado durante varios días con nuevas explosiones y nuevos incendios.
Las imágenes de decenas de miles de peces muertos sobre las aguas del río Hai He, que atraviesa Tianjin, y los peligros para la salud humana con fenómenos como la formación de un polvo blanco tras la caída de una lluvia, son síntomas de problemas medioambientales que el gobierno pretende separar de la explosión y el incendio
Los responsables de la empresa que regenteaba el depósito fueron arrestados, pero trascendió por boca de uno de ellos que funcionarios policiales y de bomberos prestaban –dinero mediante- su permiso para la acumulación del stock.
¿Y qué hace el gobierno chino? Pues, para variar, censura la información. Y busca cambiar el eje. Acaba de arrestar a los estudiantes de Hong Kong, que encabezan la resistencia democrática pacífica, acusados de participar de "movilizaciones ilegales" y de fomentar la presencia de terceros en esas "movilizaciones ilegales"

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