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Elecciones en Colombia: Juan Manuel Santos fue reelecto como presidente

Voto por la paz Voto por la paz

Por: Pablo Leonardo Uncos

Para clavesinternacionales.com

 

 

Colombia – Bogotá. Cuando se difundieron los resultados que aseguraban la reelección del Presidente-candidato Juan Manuel Santos, más de medio Colombia suspiró de alivio. Es que la alternativa era una vuelta del uribismo a través del candidato Oscar Iván Zuluaga del Partido de Centro Democrático, quien durante la campaña se había mostrado errático frente a los Diálogos de Paz que se están desarrollando en La Habana (Cuba) entre el actual Gobierno y las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Tras ganar en primera vuelta, el candidato Zuluaga había afirmado que él también quería la paz “pero sin impunidad”. Y cuando le preguntaban por las causas del conflicto armado, que lleva ya más de 50 años, él contestaba que no veía conflicto, sino solamente “una amenaza terrorista”. Las FARC están debilitadas por los duros reveses que han sufrido en el plano militar, pero no se sienten derrotadas. En ese contexto, las negociaciones no pueden ser equiparadas a una rendición incondicional. Santos lo sabe muy bien, y se nutrió de las ambigüedades de su rival para postularse como el “único garante” del proceso de paz en Colombia. Precisamente, el tema de la paz fue central para revertir en solo 20 días la derrota sufrida en primera vuelta (29,25% para Zuluada contra el 25,69% de Santos). A través de un discurso conciliador el Presiente-candidato se granjeó el apoyo de un variado mosaico de fuerzas políticas, entre las que se encuentran líderes de la izquierda no guerrillera, ciudadanos independientes favorables a los diálogos de paz, sectores de la alianza de centro Partido Verde (entre ellos su ex rival en las presidenciales de 2010, Antanas Mokus), altos jefes del tradicional Partido Liberal y del ex presidente como César Gaviria. Con ese apoyo, Santos obtuvo su reelección con el 50,94% de los votos frente al 45,01% de Zuluaga quién reconoció su derrota y felicitó a su adversario, en una línea muy contraria a la de su mentor, el ex presidente Álvaro Uribe Vélez, quién acusó al Gobierno por presiones y “compra de votos”, aunque todavía no ha presentado prueba alguna que apoye su denuncia.

 

Efecto Grecia

El fin de semana no pudo ser mejor para Santos. La selección Colombia derrotó por tres tantos contra cero al conjunto de Grecia en su debut en el Mundial Brasil 2014. Ya los analistas políticos habían vaticinado que una victoria deportiva influiría positivamente a favor del Presidente-candidato. De hecho el abstencionismo pasó de 60% del total del padrón (en la primera vuelta) al 52% en el balotaje que se disputó el domingo.

El uribismo es un movimiento político y de opinión que se caracteriza por su fidelidad y activismo en las urnas, sin embargo, demostró que tiene un techo. Por su parte, en líneas generales, el voto santista no parte del carisma de un líder, sino de aprobación o no de su obra de gobierno; en ese contexto es más volátil y menos proclive a la participación política, de modo que su techo es más incierto y depende de otros factores extra-políticos para determinarse.

Lo cierto es que, en un clima de festejos, el Efecto Grecia jugó a favor de Santos. El presidente reelecto tendrá cuatro años más para continuar con los diálogos de paz con las FARC y para formalizar los diálogos con la segunda guerrilla más grande del país: el Ejército de Liberación Nacional (ELN), que en una declaración conjunta con el Gobierno ya había anunciado que se encuentra en una “fase exploratoria” para sumarse al los diálogos de paz.

 

Lo que vendrá

La futurología es propiedad exclusiva de los oráculos. Sin embargo, los resultados del domingo pueden darnos algunas pautas del escenario en el que transitará el segundo período de Santos. De seguro, la  victoria en las urnas traerá vientos favorables para continuar los diálogos de paz. Pero el voto santista de hoy es muy distinto del que lo llevó al poder en 2010: el uribismo, que antes lo apoyaba, hoy lo ve como un “traidor”. Por su parte, la izquierda, que hoy apoya la gestión de paz del Presidente, le reclama a su vez reformas estructurales a nivel económico. Los ciudadanos independientes también quieren la paz, pero exigen mejoras en la salud y educación. Además, el problema de la justicia transicional, la reparación de las víctimas y el esclarecimiento de las graves violaciones a los derechos humanos serán cruciales de cara al buen desarrollo de un pos conflicto. Por su parte, el movimiento campesino exige la supresión de los Tratados de Libre Comercio (TLC) con los Estados Unidos, mientras que el ciudadano urbano exige mejoras en seguridad: solo en Bogotá, una de las capitales más inseguras de América del Sur, se registraron 3000 riñas y dos muertes debido a los festejos tras la vitoria futbolística ante Grecia.

 

Buen día Señor Presidente

No se falta a la verdad si se afirma que Juan Manuel Santos es un hombre de la derecha neoliberal. Miembro de una familia tradicional y nieto de un presidente (Eduardo Santos, 1938-1942), el actual primer mandatario de Colombia representa a una clase empresarial de corte industrial y urbano: una suerte burguesía modernizante que estos tiempos arribó a la conclusión de que la única forma de desactivar un conflicto armado de más de 50 años es a través de la promoción de una apertura controlada del juego político, y del impulso de unas reformas económicas tendientes a redistribuir de la riqueza y a que amplios sectores de la población no se caigan del mapa.

Por lo pronto, hoy la bolsa colombiana saludó muy favorablemente la reelección del Presidente Santos.  Es que la paz también puede ser un buen negocio: la desactivación del conflicto armado reactivaría el potencial turístico y agropecuario de la economía colombiana.

Pero la guerra también es un gran negocio y los grupos de poder vinculados a la seguridad, la venta de armas, y el narcotráfico apostarán por seguir nutriéndose de la informalidad y de sectores de la población empobrecida que no conocen otro oficio más que el de guerrero.

Cada sector, cada bando, presionará para llevar a adelante su punto de vista. El tiempo dirá si los dividendos de la paz terminan imponiéndose frente a los de la guerra. En las urnas ganaron los primeros, pero los segundos aún cuentan con mucho resto. Por el momento, Bogotá amaneció soleada hoy, y a pesar de que la mayoría de los colombianos no tienen grandes motivos para celebrar, sí tienen, por el contrario, grandes razones para sentirse al menos un poco más aliviados. 

Modificado por última vez enDomingo, 12 Octubre 2014 20:07

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