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Ucrania: ganar la paz, preparados para la guerra Destacado

Ministro de Defensa Stepan Poltorak y presidente Petro Porochenko Ministro de Defensa Stepan Poltorak y presidente Petro Porochenko

Mientras la tregua entre el gobierno de Ucrania y los separatistas pro rusos prosigue en vigencia, en el terreno práctico los combates continúan. Encarnizadas batallas se libran en las regiones de Donetsk y de Luhansk por el dominio de territorio.


De momento, un centenar de soldados ucranianos se encuentran rodeados por separatistas en el pueblo de Bakhmutka, cerca de la ciudad de Luhansk. La situación se asemeja en demasía a lo ocurrido en la localidad de Ilovaisk, a pocos kilómetros de Donetsk.
Allí, el combate terminó en un baño de sangre con 108 muertos, según el gobierno ucraniano. Más de doscientos, según otras fuentes.
Medios ucranianos citan a la batalla de Ilovaisk como la causante del despido del general Valeri Gueletei como ministro de Defensa ucraniano y su reemplazo por el general Stepan Poltorak, hasta ese momento, jefe de la Guardia Nacional, una formación voluntaria surgida de los manifestantes de la Plaza del Maidan.
Gueletei era un general de policía y, como tal, no estaba capacitado para dirigir la defensa, Poltorak -49 años-, en cambio, logró transformar a una unidad indisciplinada de voluntarios en una Guardia Nacional con categoría de Ejército.
Si Gueletei fue un error, el gobierno de Petro Porochenko, que el próximo 26 enfrenta elecciones parlamentarias, muestra que sabe y puede "corregir errores".
A tal punto que el jefe del Batallón de Voluntarios de Donetsk, particularmente enrolado en la batalla de Ilovaisk, agradeció públicamente al presidente Porochenko y catalogó a la salida de Gueletei como una "demostración que el presidente escucha a sus electores".
Los combates más encarnizados fueron y son los ocurridos en torno al dominio del aeropuerto de Donetsk. Totalmente renovado con motivo de la Eurocopa de Fútbol del 2011, continúa en manos del gobierno ucraniano pero asediado por los rebeldes. Hoy, su estado es ruinoso.
Porochenko tiene en claro, y así lo declaró que "solo podemos ganar por la vía pacífica... pero el país debe estar preparado para lo peor y ser capaz de hacer retroceder a quienes relancen las hostilidades".
Al explicar la designación de Poltorak, Porochenko fue concreto: "necesitamos aumentar la capacidad de defensa del país".
Poltorak es el cuarto ministro de Defensa desde el acceso al poder de los prooccidentales. La sucesión de ministros traduce la situación de las Fuerzas Armadas, carcomidas por la corrupción, mal equipadas y mal entrenadas.
Al flamante jefe militar le corresponde la tarea de motivar a los militares que, por 260 dólares mensuales y armados solo con fusiles Kalachnikov, deben hacer frente a blindados. También deberá crear estructuras militares en el Este y retomar el control de la frontera con Rusia.
Sin dudas, un Ejército ucraniano bien preparado, disciplinado y bien armado jugará un rol disuasivo frente a un presidente ruso, Vladimir Putin, cuyo principal problema para continuar su avance proviene del interior de su país con los reclamos de los familiares de los soldados muertos en territorio ucraniano.
Putin jamás reconoció la estadía de sus militares en Ucrania. No obstante, su presencia sin insignias de identificación fue más que notoria. Primero, en Crimea y luego en Donetsk y Luhansk.
Ahora, Putin ordenó el retiro de las tropas estacionadas en la frontera con Ucrania, orden que se estaría llevando a cabo. Obviamente, nada dice sobre las tropas que ingresaron a Ucrania -20.000 soldados, según la OTAN-, aunque parece probable que estén comprendidas.
Al respecto, el Departamento de Estado de los Estados Unidos confirmó la retirada rusa e incluyó en dicha retirada a los soldados que ingresaron a Ucrania. El anuncio fue formulado tras la reunión de los responsables de la diplomacia rusa y norteamericana, Serguei Lavrov y John Kerry, llevada a cabo en Paris, Francia.
Pareció un gesto de buena voluntad porque un par de días después, la OTAN informó que no constató ningún movimiento significativo de tropas estacionadas en la zona fronteriza.
Las especulaciones indican que la decisión de Putin está relacionada con los perjuicios que ocasionan, en la economía rusa, las sanciones occidentales. Sin embargo, parecen deberse a un cambio más profundo.
Si Putin parece convencido de que avanzó lo suficiente con la anexión de Crimea y la casi total autonomía de las regiones ruso parlantes de Luhansk y Donetsk en Ucrania, Porochenko parece estar dispuesto a aceptar que su misión es reconstruir las fuerzas armadas, el Estado, la maltrecha economía y la infraestructura.
Y sobre todo, evitar, una declaración de independencia de jure de las dos regiones del Donbass y no admitir la independencia de facto, ya declarada, para reincorporarlas a una Ucrania que deberá reconocerles una amplísima autonomía. Más, no puede hacer.
De su lado, los europeos solo quieren acordar con Putin para evitar problemas con el gas ruso ante un invierno a punto de comenzar. Y los norteamericanos privilegian otras cuestiones como la guerra contra el grupo Estado Islámico y la negociación nuclear con Irán.
De allí que el encuentro más esperado fue el que sostuvieron Vladimir Putin y Petro Porochenko en Milan, Italia. Temas tratados: la tregua, el suministro de gas ruso a Ucrania y la resolución política del conflicto.
El resultado fue que nada se acordó pero tampoco nada se desacordó. Todo quedó pospuesto para la próxima semana en una nueva reunión en Bruselas. Sin embargo, Porochenko adelantó que un acuerdo sobre el gas había sido alcanzado.
Acordó pagar un precio de 385 dólares por cada mil metros cúbicos, contra los 485 que Rusia reclamaba inicialmente y debió ceder en su intención de solo pagar 325.
No quedó resuelto en cambio el contencioso por la deuda que Rusia reclama y que, según el gobierno ruso, asciende a 4.500 millones de dólares con una cotización de 485 dólares para el millar de metros cúbicos.
Pero más importante, aunque deberá ser verificado en la práctica, fue el anuncio de Porochenko sobre el acuerdo para restablecer los controles sobre la frontera común. Dicho acuerdo, si es como Porochenko asegura, reestablecerá de hecho el reconocimiento ruso de la territorialidad ucraniana de Luhansk y Donetsk.
Todo ello sin perder de vista que el 26 de octubre de 2014, Ucrania vivirá una jornada de elecciones legislativas. De momento, los separatistas dicen que no votarán porque no pertenecen a Ucrania.
Los ciudadanos ucranianos deberán decidir sobre 438 de las 450 bancas que integran la unicameral Rada Suprema. Los 12 asientos restantes quedan reservados para los representantes de la Crimea anexada a Rusia.
Se trata de elecciones anticipadas, por cuanto los mandatos continuaban hasta el 2017, que deberían permitirle al presidente Porochenko formar un gobierno afín.
La Rada actual está compuesta por 185 diputados del Partido de las Regiones (pro ruso) del ex presidente Viktor Ianukovitch; 101 del Partido Patria de Iulia Timoshenko; 40 de UDAR, Alianza Democrática Ucraniana para la Reforma, del ex campeón mundial de boxeo y actual alcalde de Kiev, Vitali Kiltschko; 35 del Partido Svoboda, ultra nacionalista y 32 del Partido Comunista.
Ahora ingresan nuevos partidos o frentes a la puja como el Frente Popular del primer ministro Arseniy Yatsenyuk y, sobre todo, el denominado Bloc de Petro Poroshenko.

Modificado por última vez enViernes, 19 Diciembre 2014 17:10

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