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China: muchos desafíos en la ruta para llegar a superpotencia Destacado

La polución, fuente de descontento. La polución, fuente de descontento.

El camino para alcanzar el status de superpotencia no es llano, ni sencillo. Así lo comprueba el gobierno chino del presidente Xi Jinping que enfrenta dificultades crecientes en materia de economía, de geopolítica y de medio ambiente.


El "crack" bursátil chino del 04 de enero de 2016 confirmó las dudas sobre la sustentabilidad del modelo de crecimiento.
Para algunos analistas, el régimen comienza a parecer agotado. Ven en el "sueño chino" una transformación que lo asemeja, cada día más, a la "pesadilla soviética". Es decir al hundimiento del régimen.
Para otros, en cambio, la lucha "direccionada" contra la corrupción y la voluntad de integrar las nuevas elites económicas en el Partido Comunista, consolidan el dominio del partido único y de sus jerarcas.
Sin embargo, las dificultades a vencer no son pocas, ni sencillas.
Por un lado, la economía con un crecimiento que se achica paulatinamente. Lejos quedaron aquellas tasas de dos dígitos de crecimiento anual que posibilitaron multiplicar el Producto Bruto Anual en 50 veces, desde 1978 a la fecha.
Hoy, la nueva "normalidad" habla de un seis por ciento anual, importante pero no satisfactorio para una dirigencia que no ignora las condiciones para su propia supervivencia.
Es que una parte de la sociedad china atraviesa una fase de consumismo, mientras que el resto permanece en la pobreza. Y no son estos últimos quienes plantean problemas dado que su aspiración es alcanzar la capacidad individual de consumo.
El problema son los primeros. Quienes consideran válido al modelo autoritario que impera en el país a cambio de un condiciones de consumo crecientes.
De allí que, para la dirigencia china, la solución debe provenir de la yuxtaposición de ambas situaciones. Desechar el modelo vigente de inversiones y exportación para reemplazarlo por una apuesta a ampliar el acceso al consumo interno.
Junto al desafío económico se presenta el desafío demográfico. La obligatoriedad de solo un hijo por pareja permitió establecer un número apenas variable de la población china, pero determinó un envejecimiento de la población, similar al de los vecinos Corea del Sur y Japón.
El reciente anuncio del fin de la política del "hijo único" pretende remediar el problema del envejecimiento y, además, revertir la tendencia a la baja del número de habitantes que se verifica desde hace 14 años.
Un tercer elemento de grave preocupación es la polución ambiental. El deterioro del medio ambiente, en particular en las ciudades chinas, es causal de preocupación política. De allí los cambios en la materia que expresaron los representantes chinos en la Cumbre de París. Ahora, el país se integra a la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático.
En política interior, la resistencia tibetana y uigur, junto a las demandas de democratización, encuentran como respuesta al aparato represivo chino que acaba de ser reforzado mediante una "ley antiterrorista"
Resta el capítulo geopolítico. Con conflictos en el Mar de China, el gobierno buscó modernizar sus fuerzas armadas, en particular, con la incorporación de un segundo portaaviones. No obstante, muy lejos está aún de acercarse a la capacidad operacional que exhibe Estados Unidos.
China ya no es un "Eldorado" para las inversiones extranjeras. No es, ni nunca fue una superpotencia. Como tampoco su régimen político está al borde del estallido.
El país es hoy una transición entre un pasado que no acaba de morir y un presente que no alcanza la modernidad.

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