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Israel: cansancio internacional por la intransigencia del gobierno Destacado

El primer ministro francés Laurent Fabius con el presidente palestino Mahmud Abbas, en Ramallah. El primer ministro francés Laurent Fabius con el presidente palestino Mahmud Abbas, en Ramallah.

La vida cotidiana de los palestinos, en gran medida dependiente del status jurídico del país, se hace cada día más insostenible frente a la postergación de las negociaciones de paz, varias veces intentadas pero que nunca arribaron a buen puerto.


Pero la comunidad internacional comienza a sentir un cansancio frente a la intransigencia del gobierno israelí que preside Benjamín Netanyahu. Ya no son muchos quienes están dispuestos a escuchar argumentos que, aún valederos, no justifican la continuidad de la situación actual y, mucho menos, la implantación de nuevas colonias en territorios de Cisjordania.
De allí que el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, desembarcó en Ramallah, la sede de la Autoridad Nacional Palestina, para presentar al presidente Mahmud Abbas una propuesta dedicada a poner punto final al actual estado de situación.
El plan francés incluye la reanudación de las conversaciones directas entre funcionarios israelíes y palestinos, bajo el amparo de las resoluciones de Naciones Unidas, pero pone un límite de tiempo a dichas conversaciones.
Es la novedad y es el reflejo del cansancio. O israelíes y palestinos llegan a un acuerdo en un plazo máximo que oscilará entre 18 y 24 meses, o la comunidad internacional reconocerá, al término de dicho plazo, al Estado Palestino como Estado independiente.
La reacción palestina fue de escepticismo. Para el gobierno de Abbas, la administración Netanyahu es la más refractaria de cuantas hubo para entablar negociaciones de paz.
La del gobierno de Israel fue directamente de rechazo. A tal punto que, en la conferencia de prensa final, Fabius y Netanyahu se dedicaron a hablar del eventual acuerdo nuclear con Irán.
Pero Netanyahu sabe que no le queda mucho margen para negarse al diálogo. También sabe que lograr el acuerdo de paz lo catapultará a la historia. Su problema es el gobierno que finalmente formó.
Tras el resultado electoral, no le quedó otro remedio que virar a la derecha intransigente para retener la oficina del primer ministro. También sabe que su limitada mayoría pende de un hilo.
Desde el plano internacional, no negociar con los palestinos implica el riesgo de un cansancio norteamericano que, por ejemplo, limite los vetos con que los Estados Unidos defienden habitualmente a Israel en el Consejo de Seguridad.
Por su parte, la estrategia del presidente palestino Abbas de recurrir a los foros internacionales para denunciar a Israel logra éxito tras éxito, como por ejemplo en el Tribunal Penal Internacional y hasta amenazó al país hebreo con una sanción que lo dejaría fuera de las competencias futbolísticas internacionales.
Netanyahu solo puede contar con un eventual triunfo republicano en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Pero, para que ello ocurra, aún restan más de 16 meses.
Mientras tanto, el gobierno comete yerros que lo lleva a una situación de aislamiento internacional. Un video del Ministerio de Relaciones Exteriores ridiculiza el rol del periodismo en la cobertura de cuanto ocurre en la Franja de Gaza.
La animación muestra un periodista que hace gala de absoluta ingenuidad mientras en Gaza gobierna el terrorismo. Obviamente, el error fue la generalización. El video fue finalmente retirado.
A su vez, la mujer del ministro del Interior, Silvan Shalom, la conocida periodista Judy Shalom Nir-Mozes publicó en Internet una broma de mal gusto sobre la condición afroamericana del presidente Barack Obama. Debió disculparse. Pero predispone mal.
La situación interna de Israel también muestra signos de preocupación. Es cada vez mayor la intolerancia, probablemente, como producto de un gobierno poco tolerante.
Así, por ejemplo, la ministra de Cultura, Miri Regev, una general retirada del Ejército y antigua jefa de la censura militar, se despachó a gusto contra los artistas de su país. Los trató de hipócritas, desagradecidos, intrigantes y presuntuosos.
Regev intenta disciplinar en una especie de cruzada patriótica a los artistas e intelectuales israelíes, muchos de los cuales hacen gala de un pensamiento liberal que choca con el de la ministro. Y para lograrlo empleará la billetera. El que quiere subsidio que se mantenga dentro de las coordenadas que va a dar a conocer próximamente.
Recientemente Regev presionó y logró –amenaza de retiro de fondos mediante- que el Festival de Cine de Jerusalen levante de su programa la proyección de un film documental sobre Ygal Amir, el asesino del primer ministro laborista Itzhak Rabin.
La intolerancia no se limita a una ministra de la Cultura. Recientemente, un ataque incendiario daño la iglesia de Taghba, ubicada donde la tradición sitúa el lugar de la multiplicación de los panes y los peces por Jesucristo.
Los bomberos confirmaron que el incendio fue intencionado. La policía arrestó a jóvenes de la próxima colonia de Yitzhar, un asentamiento considerado como bastión de grupos judíos radicales. Pero, luego fueron liberados.
El presidente de Israel, Reuven Rivlin y Netanyahu condenaron el ataque y se pronunciaron a favor de la libertad religiosa, establecida en la Constitución.
Cada dos por tres, son visibles, a través de las redes sociales, excesos de las fuerzas policiales y militares sobre los civiles. Así, recientemente, se vio a siete soldados golpeando salvajemente a un palestino desarmado o a un policía que la emprende a golpes con un soldado israelí de origen etíope.
Al respecto, la comunidad judía etíope, los "Fallacha", es objeto de racismo por parte de otros sectores, al punto que ya realizaron varias manifestaciones, enfrentamientos con la policía incluidos, para protestar por la discriminación.
Es que existe, además, una propensión oficial a "tapar" los excesos. Así, por ejemplo, el Ejército comunicó que abandonaba las investigaciones para determinar las responsabilidades por la muerte de cuatro niños palestinos de entre 9 y 11 años de edad, que jugaban al fútbol en una playa de Gaza, producto del disparo de un misil.
En compensación, Amnesty International, ONG que no suele ser condescendiente con el gobierno israelí, acusó al gobierno de Hamas, en la Franja de Gaza, de haberse servido del conflicto con Israel de julio-agosto del 2014, para "arreglar cuentas con sus adversarios".
Amnesty denuncia una campaña brutal de secuestros, torturas y crímenes contra palestinos acusados de colaborar con Israel, según la visión del Hamas. El informe habla de ejecuciones sumarias de 23 palestinos y del arresto y tortura de decenas de otros.
La ONG señala el comportamiento vergonzoso de los jefes militares de Hamas que optaron por eliminar a sus enemigos internos en lugar de luchar contra el Ejército israelí.
Entre las víctimas, figuran miembros del Fatah, el principal rival político del Hamas, algunos de los cuales fueron antiguos miembros de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Nacional Palestina.
En otro orden de cosas, el conflicto palestino-israelí se complica con la aparición de un nuevo actor: Estado Islámico. Un grupo salafista que prestó obediencia a la organización terrorista que combate en Irak y Siria, disparó dos cohetes desde la Franja de Gaza contra territorio israelí.
La reivindicación de los disparos correspondió al grupo Brigadas de Omar, del cual, según un vocero de Hamas, 20 de sus 26 integrantes se encuentran detenidos. Hamas resta importancia al asunto, pero según los servicios de Inteligencia israelíes, el 14 por ciento de la población de Gaza apoya a Estado Islámico.
Del lado de la Autoridad Nacional Palestina que encabeza el presidente Mahmud Abbas, se avecina un cambio político de importancia. El gabinete de tecnócratas sostenido por Fatah y Hamas dejaría el gobierno y sería reemplazado por un gabinete político muy próximo al Fatah.
Ocurre que a Abbas y al Fatah no le son ajenos los esfuerzos indirectos de entendimiento entre Hamas e Israel para alcanzar una tregua prolongada que permita la reconstrucción de Gaza.
Obviamente, esos esfuerzos conspiran contra la constitución de un Estado palestino ya que al asegurar la no beligerancia con el Hamas, el gobierno de Netanyahu puede mantener con más facilidad el statu quo.
Es así que Abbas trabaja para formar un gobierno de unión nacional, pero integrado solo por quienes reconocen el derecho a la existencia del Estado de Israel, quienes renuncian al empleo de la violencia y quienes acompañan las propuestas del "cuarteto" conformado por Naciones Unidas, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia.
El concepto excluye la participación del Hamas como tal, aunque no la presencia de miembros del Hamas que adhieran individualmente a dichos propósitos.
Por último, la Comisión Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el conflicto de Gaza de 2014 publicó sus conclusiones donde señala que fueron cometidos crímenes de guerra por parte de Israel y de los grupos armados palestinos.
Por supuesto, las conclusiones del informe fueron rechazadas por el gobierno israelí que, como siempre, acusa de parcialidad a todo cuanto no diga exactamente lo que el propio gobierno piensa.
Netanyahu calificó el informe de sesgado y utilizó el mismo término para adjetivar a la Comisión Independiente y a su presidente, la jueza norteamericana Mary cGowan.
Finalmente, una nueva flotilla denominada "Flotilla de la Libertad II" zarpó desde las costas europeas, no se informó desde donde, con destino a la Franja de Gaza para tratar de quebrar el bloqueo israelí.
Se trata de un segundo intento, luego del que acabara trágicamente hace cinco años. Posiblemente, no ocurra nuevamente dadas las condenas internacionales anteriores cuando fuerzas israelíes irrumpieron sobre los navíos de la flotilla anterior.
A bordo de los barcos viajan un parlamentario europeo, un diputado árabe israelí y el ex presidente tunecino, Monzef Marzouki.
El bloqueo impuesto a seis millas marinas de las costas gazauíes impide tanto la entrada como la salida de buques. Rige desde el 2006 cuando el Hamas secuestró soldados israelíes en la Franja y fue reforzado cuando Hamas tomó el poder en Gaza.

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