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Irak: falló la planificación militar para la recuperación de Tikrit Destacado

Templo de Shamash en las ruinas de la ciudad parta de Hatra Templo de Shamash en las ruinas de la ciudad parta de Hatra

Muy cerca de Tikrit nació, hace 78 años, el ajusticiado dictador Saddam Hussein. Ahora, a esa ciudad, situada a mitad de camino entre la capital, Bagdad, y la segunda urbe del país, Mosul, el Ejército irakí pretende reconquistarla a expensas de Estado Islámico.


Pero cuanto parecía una batalla "normal", entre los no muchos defensores djihadistas y las tropas irakíes apoyadas por las milicias shiítas, se complicó sobremanera.
Los defensores de Tikrit se concentran en el centro de la ciudad. Pero, en la periferia, donde ofrecerán resistencia en retirada, gran parte de los edificios y, sobre todo, los cruces de calles y los puentes están minados.
Ergo, Tikrit es una trampa cuya reconquista costará enormes pérdidas salvo que... sea utilizado el recurso del bombardeo aéreo.
Entonces solo hace falta un pedido del gobierno irakí dirigido, en tal sentido, a la coalición que encabeza los Estados Unidos. Algo que no fue tenido en cuenta cuando se realizó la planificación del ataque.
Sí, falta. Pero, no es tan sencillo de lograr. Pese a que en el poder ya no está más el intratable shiíta Nuri Al-Maliki quien fue reemplazado por el moderado, también shiíta, Haidar Al-Abadi, ambos, Al-Maliki y Al-Abadi, dependen, en cierta forma, de su vecino, también shiíta, aunque no árabe sino persa, Irán.
Si Tikrit se encuentra rodeada, no se debe tanto a la eficacia del Ejército regular irakí que ya demostró un bajo nivel cuando huyó de las ciudades que ahora pretende reconquistar, sino de las milicias shiítas, formadas y financiadas por Irán.
Además, esas milicias son comandadas, directamente, por militares iraníes y donde haya militares iraníes, difícilmente habrá militares norteamericanos.
El general iraní Qasem Soleimani, declarado hombre del año por el sitio Akhbar Online, suele mostrarse casi permanentemente, vestido con uniforme militar iraní, entre los combatientes shiítas.
Se trata de un general de la Guardia Revolucionaria –llamada Pasdaran- iraní, una fuerza paramilitar, que combate dentro y fuera de las fronteras de Irán. La brigada externa se llama Fuerza Qods, en honor a Jerusalén.
A él se le atribuye, probablemente con bastante exageración, haber salvado el régimen de Bashar Al-Assad en Siria y haber detenido el avance de Estado Islámico en Irak.
Su nombre figura en la lista negra de iraníes sancionados por apoyo al terrorismo, confeccionada por Estados Unidos, entre otras cosas, por el fracasado intento de asesinato del embajador saudita en dicho país.
Casi siempre con operaciones en la sombra, ahora Soleimani se muestra y aparece al frente de las milicias shiítas irakíes en Irán como en el caso del sitio de la ciudad de Amerli, en agosto pasado.
De allí que la coalición que encabeza Estados Unidos mira para el costado respecto del ataque aéreo sobre Tikrit.
Por otra parte, se trata de un ataque aéreo sobre una ciudad habitada, donde la población civil servirá de escudo para los djihadistas de Estado Islámico. Una población civil que no es shiíta, sino sunita y que, por tanto, no encontraría inconvenientes en alistarse al lado de Estado Islámico si extranjeros o shiítas bombardean sus hogares.
Existe un tercer punto por el que Estados Unidos difícilmente preste concurso a la idea de ataque aéreo. Ese punto es el comportamiento delincuencial de buena parte de los milicianos shiítas hacia las poblaciones sunitas "liberadas", que ya es motivo de investigaciones.
Al respecto, existen denuncias de la ONG Human Rights Watch sobre pillajes e incendios de en la provincia de Salaheddine, tras la ocupación de algunos pueblos por parte de las milicias shiítas.
En síntesis, el ejército irakí y las milicias shiítas se las tendrán que arreglar solos frente a una batalla que, también, solos decidieron llevar adelante.
Y por tanto, la ofensiva que hace días se anunciaba con bombos y platillos, ya se frenó. Es más, fue suspendida. Ahora, los comandantes reclaman apoyo aéreo a la coalición. Algo así como "yo tomo las decisiones para que las ejecute otro".
En Tikrit hoy solo queda un 20 por ciento de los habitantes que la poblaban antes de su captura por Estado Islámico.
No obstante recuperar Tikrit es fundamental ¿Por qué?
En primer lugar, porque se trata de la primera batalla que dará el Ejército irakí y sus aliados shiítas para recuperar una ciudad de cierta importancia. Hasta ahora, el Ejército irakí solo conoció una derrota tras la otra y las pocas operaciones exitosas contra Estado Islámico la llevaron adelante los combatientes kurdos "Peshmergas" del extremo norte del país.
Fueron los Peshmergas quienes desalojaron a los djihadistas de Sinjar y quienes salvaron así la vida de miles de yazidíes, condenados a muerte en razón de sus creencias por los fundamentalistas de Estado Islámico.
Además, Tikrit está en el camino a Mosul, la segunda ciudad del país donde, aparentemente, vive el "califa" autoproclamado Abu Bakr Al–Baghdadí.
En tercer lugar, recuperar Tikrit implicaría un duro golpe en materia de abastecimientos para Estado Islámico.
Por último, se trata del bautismo de fuego de las Unidades de Movilización Popular, es decir las brigadas shiítas, con oficiales iraníes, cuyo número de combatientes es estimado en 100 mil.
Si bien la operación, de momento, solo está suspendida, ya no superó el primer desafío planteado: la cuestión del bombardeo aéreo.
Por supuesto que el problema es solucionable con la sola intervención de la Fuerza Aérea iraní. Pero si ello ocurre, Irán se habrá involucrado oficialmente en la guerra irakí, ya no con consejeros como lo hace allí y en Siria, hasta ahora, sino como beligerante.
De ocurrir, el resultado será, inevitablemente, el alineamiento de todo el Irak sunita, de la franja central del país, al costado de Estado Islámico.
Cabe recordar que, en la actualidad, buena parte de los oficiales del disuelto Ejército de Saddam Hussein combaten con Estado Islámico y son los encargados de la manipulación del armamento pesado capturado al actual Ejército irakí.
Lo más seguro es que la ofensiva retome con otros planes tácticos. Se tratará de avanzar, desactivar minas y artefactos, para volver a avanzar y así sucesivamente.
Mientras ello ocurre, Estado Islámico responderá con una táctica de guerrilla urbana –"ataco y me voy"- acompañada, probablemente, de operaciones kamikazes. Ergo, Tikrit para rato.
Mientras se toman decisiones respecto de Tikrit, el mundo observó indignado el salvajismo de los fundamentalistas contra los vestigios históricos de la Mesopotamia.
Está claro que no les alcanza con matar a quienes practican otra religión, a quienes toman como rehenes, a quienes tienen distinta orientación sexual o a quienes, aun practicando la misma religión, se inscriben en otras ramas, como los musulmanes shiítas.
Al respecto, un informe de Naciones Unidas señala que el tratamiento recibido por la minoría yazidí, por parte de Estado Islámico podría constituir crimen de genocidio. Denuncia asesinatos, robos, violaciones y secuestro y enrolamiento de niños.
De su lado, los irakíes cristianos ya organizaron una brigada militar para su autodefensa y emiten desde una radio propia para contrarrestar la propaganda fundamentalista.
Pero además de atacar a la personas, a Estado Islámico le hace falta borrar todo vestigio de la historia, como si el mundo comenzase al momento de su organización.
Primero fue el Museo de Antigüedades de Mosul, el 26 de febrero pasado, donde los salvajes destruyeron muchas colecciones y robaron, para vender, gran parte de los tesoros allí conservados.
Una semana después, se dedicaron a desmantelar el sitio asirio de Nimrud. Finalmente, por ahora, fue el turno de la ciudad parta de Hatra.
Hatra fue inscrita por la UNESCO como patrimonio de la humanidad, allá por 1985. Mantenida por el Estado irakí, Hatra se hallaba, hasta la irrupción de Estado Islámico, en buenas condiciones.
Encrucijada estratégica de caravanas que recorrían la ruta de la seda entre Europa y China, Hatra hacía las veces de centro de intercambio. Tras remontar el Eufrates en barco, los comerciantes seguían luego, en caravanas de camellos, hasta Antioquia, en la actual Turquía.
Allí, en Hatra, los partos resistieron el embate de los romanos. Fue una lucha para ver quien se quedaba con el despojo del imperio del macedonio Alejandro el Grande. Finalmente, los partos perdieron Hatra a manos de los Sasánidas en el año 250 después de Cristo.
Tras el petróleo, la venta de antigüedades es el segundo rubro de ingreso de recursos para los fundamentalistas.

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