Menu
Libia: La Unidad con fuerza en los rebotes

Libia: La Unidad con fuerza en los …

El Gobierno de Unidad des...

Yibuti: Guelleh re-elegido para un cuarto mandato

Yibuti: Guelleh re-elegido para un …

Lleva 17 años en el poder...

Corea del Norte: Aumenta la tensión y China dispuso bloqueo comercial

Corea del Norte: Aumenta la tensión…

Luego del cuarto ensayo n...

Perú: Sin “milagro” sobreviene la “grieta”

Perú: Sin “milagro” sobreviene la “…

A 24 años del autogolpe, ...

Uganda: Eterno rey de Escocia

Uganda: Eterno rey de Escocia

Yoweri Museveni, fue reel...

Sudáfrica: Zuma suma escándalos.

Sudáfrica: Zuma suma escándalos.

El presidente de la econo...

México: Giro en la investigación por los desaparecidos de Iguala

México: Giro en la investigación po…

La Procuraduría Gene...

Seychelles: James Michel resultó electo para un tercer mandato

Seychelles: James Michel resultó el…

Por algo menos de 200 vot...

San Vicente: Ralph Gonsalves reelecto por cuarta vez consecutiva

San Vicente: Ralph Gonsalves reelec…

Por cuarta vez consecutiv...

Gran Bretaña: Fabián Picardo reelecto en el gobierno de Gibraltar

Gran Bretaña: Fabián Picardo reelec…

Fabián Picardo, el actual...

Prev Next

Israel: provocar la guerra para asegurar la reelección Destacado

Soldados israelíes durante un ejercicio militar en la zona ocupada de las Alturas del Golan Soldados israelíes durante un ejercicio militar en la zona ocupada de las Alturas del Golan

¿Cuál fue la razón para el ataque aéreo israelí contra un grupo de "observadores" del Hezbollah libanés y del Ejército iraní que se encontraban en la zona siria de la Meseta del Golan? La respuesta, o parte de ella, está en una encuesta del diario The Jerusalem Post.


El 18 de enero 2015, el grupo político-militar shiíta libanés Hezbollah anunció la muerte de seis de sus miembros, entre ellos un comandante, como consecuencia de un ataque aéreo israelí.
Una fuente oficiosa del Ejército israelí había dicho, momentos antes, que un incursión aérea sobre el Golan sirio fue llevada a cabo contra "elementos terroristas" que se aprestaban a llevar a cabo "actos terroristas".
Un día después, un sitio de información iraní precisaba que junto a los muertos del Hezbollah, perecieron 6 militares iraníes, uno de ellos con el grado de general de los Guardianes de la Revolución, el cuerpo paramilitar de la Revolución Islámica.
Después se supo que uno de los muertos de Hezbollah era Djihad Moughniyeh, hijo del comandante de operaciones militares de la organización, asesinado en 2008, mediante el empleo de un coche bomba, en Damasco, Siria, por un operativo conjunto del Mossad israelí y la CIA norteamericana.
No resultó creíble la versión extra oficial israelí acerca del grupo como dispuesto a cometer atentados. No son los responsables de semejante nivel quienes los llevan a cabo, ni quienes se trasladan sobre el terreno para prepararlos. Por otra parte, se encontraban en el Golan sirio, no en la parte de la meseta ocupada por Israel, tras la guerra de los Seis Días de 1967.
¿Qué hacían allí? Pues tanto iraníes como libaneses del Hezbollah tenían razones para estar allí. Ambos, colaboran con el régimen del dictador sirio Bashar Al Assad en su lucha contra los fundamentalistas islámicos, los rebeldes pro democráticos y las brigadas kurdas.
Precisamente, el Golan sirio es teatro de enfrentamientos entre tropas sirias y combatientes del Frente Al Nosra, vinculado a Al Qaeda. Contra Al Nosra, luchan los combatientes del Hezbollah, asesorados por los Guardianes de la Revolución iraníes.
Por todo ello, el ataque israelí pareció tirado de los pelos. No encaja siquiera aquello que dice que la tentación fue demasiado grande dado los personajes reunidos. Ni el gobierno, ni el Ejército israelí son un conjunto de "muchachos voluntariosos".
Tampoco la versión contraria, echada a rodar por sirios, Hezbollah e iraníes, que acusa a Israel de combatir junto al fundamentalismo islámico en contra de Al Assad. Aún más disparatado que lo anterior.
¿Entonces? Diez días después se produjo una de las tantas escaramuzas que siempre ocurren entre Hezbollah y Ejército israelí a lo largo de la frontera con el Líbano. El resultado fue la muerte de un sargento español de la fuerza de Naciones Unidas y de dos soldados israelíes.
Para todo el mundo, el ataque del Golan estaba destinado a desembocar en una nueva guerra entre Israel y el Hezbollah que otra vez ensangrentaría el sur del Líbano. Y el incidente de la frontera israelo-libanesa sería el punto de partida.
No fue así. El 30 de enero, el jefe del Hezbollah, el jeque Hassan Nasrallah, luego de señalar que su organización responderá agresiones donde sea, dijo "no queremos la guerra".
Y del otro lado, también después de unas declaraciones altisonantes del primer ministro Benjamin Netanyahu, el ministro de Defensa, Moshé Yaalon, declaró públicamente haber recibido un mensaje del Hezbollah, por intermedio de la FINUL, los cascos azules de Naciones Unidas, que daba por cerrado el incidente.
La explicación surgió de la encuesta que el mismo día dio a conocer The Jerusalem Post sobre las elecciones del 17 de marzo de 2015 en Israel.
Allí, se advierte que como producto de los incidentes con el Hezbollah, el Likud, el partido de Netanyahu recuperaba la preferencia de los electores y, por primera vez, en las tres últimas semanas, superaba a la Unión Sionista que integran el Partido Laborista y los centristas del Hatnuah, el partido político creado por la reciente ex ministro Tzipi Livni.
Esa encuesta mostraba al Likud, que perdía por tres y por dos escaños, respectivamente, en las encuestas anteriores, ganar por uno tras los incidentes en el norte.
No se debe interpretar solo como una lógica guerrera de gran parte del electorado israelí, aunque no son pocos quienes sostienen la idea de guerra para incorporar un territorio mayor, el sueño mesiánico del Gran Israel.
La explicación debe buscarse en un concepto preventivo: si hay guerra, mejor que gobierne la derecha. Aunque la historia muestra que todas las guerras de Israel tuvieron lugar con gobiernos laboristas y los acuerdos de paz con gobiernos del Likud.
Con todo, y aunque aún restan 45 días para la elección, las diferencias son exiguas y la necesidad de conformar una mayoría no permite una especulación rigurosa.
A Netanyahu le surgieron algunos problemas que no figuraban en sus planes cuando convocó a elecciones anticipadas.
Uno de los problemas, muy curioso por cierto, es el de las botellas de la señora Netanyahou. Sara, ese es su nombre de pila, procedía a devolver los envases de bebidas que su marido y sus colaboradores y visitantes consumían en la oficina del primer ministro.
El problema es que ella embolsaba el retorno de los envases y no, como correspondía, la oficina estatal del primer ministro. Se habla de 1.000 dólares aunque un ex colaborador de Netanyahu habla de bastante más.
Netanyahu salió a defenderse y acusó a dos diarios que le son hostiles, el Haaretz y el Yédiot Ahanorot de hacer campaña contra él. Tiene razón... pero marche preso.
Grave en serio, en cambio, es el escándalo de corrupción que rodea a su aliado Avigador Lieberman del partido ultra nacionalista Israel Beitenu.
Un total de 24 personas fueron arrestadas, entre ellas, la vice ministro del Interior, Faina Kirschenbaum y el ex ministro de Turismo, Stas Mesezhnikov, ambos de Israel Beitenu. Lieberman, quien por el pasado tuvo problemas con la justicia por cuestiones de corrupción, no se pronunció sobre el asunto.
Se trata de la transferencia de dineros públicos a asociaciones que nombraban entre sus directivos a miembros de Israel Beitanu.
En la encuesta del The Jerusalem Post, Israel Beitanou baja de sus 13 diputados actuales a solo 5. Un mal trago para Netanyahu.
Mientras tanto, las relaciones con los palestinos empeoran. Hartos de aguardar un diálogo que desemboque en la creación de un Estado palestino, los gobernantes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con el presidente Mahmud Abbas a la cabeza, iniciaron un camino de reconocimiento internacional.
Primero lograron avances significativos en materia de pronunciamientos a favor del reconocimiento por parte de varios Parlamentos europeos.
Luego sobrevino el voto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre el proyecto palestino que limitaba hasta el 2017 el tiempo para celebrar un acuerdo de paz y, en caso contrario, proceder al reconocimiento del Estado Palestino.
La resolución fue rechazada porque obtuvo ocho votos a favor, cinco abstenciones y dos votos en contra. Para su aprobación requería de 9 votos. Por tanto, no hizo falta el veto de Estados Unidos.
Fue una derrota completa. A último momento, Nigeria cambió su voto de a favor por abstención y echó por tierra las aspiraciones palestinas de obligar al veto norteamericano.
Como contra ataque, la ANP presentó un pedido de adhesión a la Corte Penal Internacional (CPI) para, de aquí en más, citar a comparecer a los responsables israelíes ante eventuales crímenes de guerra.
El pedido fue aceptado el 07 de enero de 2015 y regirá a partir del 1 de abril del mismo año, aunque la CPI ya se declaró competente y comenzó a examinar la situación. Como era de esperar Israel puso el grito en el cielo.
Golpe va, golpe viene, Netanyahu resolvió entonces no girar el dinero de impuestos cobrados por Israel que deben ser transferidos, en virtud de los acuerdos de Oslo de 1993, a la ANP. Se trata de 106 millones de dólares que sirven para pagar a los funcionarios palestinos.
La cuestión económica es todo un problema para los palestinos tras los últimos bombardeos en Gaza que destruyeron buena parte de la infraestructura.
Según el Fondo Monetario Internacional, el conflicto entre Israel y los palestinos de Gaza determinó una caída del 15 por ciento, en términos de Producto Bruto Interno, para la Franja de Gaza, que no pudo compensar el buen crecimiento registrado en Cisjordania, donde alcanzó al 4,5 por ciento.
En conjunto, la economía de ambas zonas decreció un 1 por ciento y se estima como improbable una fuerte recuperación para el año en curso.
De su lado, Naciones Unidas manifestó registrar un número record de palestinos desplazados por la demolición de sus viviendas. Los desplazados del 2014 suman 1.177 personas como consecuencia de la demolición de 590 estructuras.
Son varias las ONG que denuncian la política de Israel de "limpiar" de palestinos el 60 por ciento de territorio cisjordano que continúa bajo administración directa israelí.
Pero la frutilla del postre fue el llamado a licitación para la construcción de otras 450 viviendas israelíes en la Palestina ocupada, a despecho de la opinión pública internacional y hasta de los propios Estados Unidos que reclaman el cese de las construcciones.
Netanyahu quiere ganar las elecciones mostrando fuerza e intransigencia. En todo caso, recién después se verá.
Mientras tanto, el gobierno acaba de anotarse un tanto con la renuncia del canadiense William Schabas a la presidencia de la Comisión Investigadora del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
La Comisión investigaba los posibles crímenes de guerra cometidos durante la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza del verano –boreal- pasado.
Schabas fue nombrado en agosto de 2014 al frente de la comisión integrada por otros dos juristas y que debe publicar su informe en marzo próximo. Inmediatamente después de su nombramiento fue acusado por Israel de defender posiciones pro palestinas.
Pero, además, Israel demostró que Schabas había redactado un punto de vista jurídico a pedido de la ANP por el que había cobrado 1.300 dólares en 2012.
Cabe señalar que Israel vive en permanente conflicto con el Consejo de Derechos Humanos y que en algunas oportunidades se negó a permitir el examen sobre la situación de los derechos humanos obligatorio para todos los países miembros.
Paralelamente, informaciones de la inteligencia israelí revelan que el Hamas estaría dedicando recursos, que debían ser destinados a la reconstrucción de Gaza, a la formación de nuevos cuadros militares y a la adquisición de armamento.
Es bien posible que así sea como también es bien posible que la información esté vinculada al período electoral israelí.
Por último, la ejecución del piloto jordano a manos de Estado Islámico permitió la reaparición del alicaído ministro de Relaciones Exteriores, Avigador Lieberman. Lieberman, un halcón ultra nacionalista, felicitó al rey Abdallah por las represalias consistentes en la ejecución de dos djihadistas condenados a muerte.

Información adicional

Inicia sesión para enviar comentarios
volver arriba
Info for bonus Review William Hill here.