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Corea del Norte: la ciberguerra, el nuevo campo de batalla Destacado

La cyberguerra de Kim Jong-un La cyberguerra de Kim Jong-un

Todo huele a viejo, a antiguo, a pasado, en materia política en Corea del Norte. Todo menos los terrenos elegidos por el gobierno para plantear sus aventuras guerreras que se desarrollan en dos campos: el militar y el informático.


En este último surge una paradoja. Por un lado, Internet funciona dentro del país muy mal y por el otro el Estado recluta a piratas informáticos –a los que paga muy bien- capaces de penetrar e interferir hasta sistemas defensivos de terceros países.
En esta oportunidad –no es la primera-, todo comenzó con el casi estreno del film "Interview", una producción de Sony Pictures Entertainement, una de las principales industrias del espectáculo de Hollywood.
El film trata sobre el eventual asesinato del líder norcoreano Kim Jong-un por parte de dos reporteros que deben entrevistarlo y que, en realidad, son dos agentes de la Central de Inteligencia (CIA).
Primero fueron las amenazas sobre la propia Sony y sobre las salas que iban a estrenar la película. Surtieron efecto parcial: el estreno no se hizo allí sino en las redes sociales.
El 24 de noviembre pasado, los asalariados de Sony Pictures Entertainement descubrieron en las pantallas de sus ordenadores un mensaje que decía "hemos obtenido todos vuestros datos internos, incluyendo los secretos y las claves. Solo es el principio. Si no nos obedecen, publicaremos esos datos para mostrárselos al mundo entero".
Un poco más tarde, un director de la empresa explicaba que "ya no tenemos acceso a los correos internos, ni a la Intranet. Empezamos a compilar datos... a mano".
En los días siguientes, los piratas comenzaron a difundir los datos internos de Sony sobre sitios de acceso al gran público. Aparecieron copias piratas en DVD de cuatro producciones Sony inéditas. Por ejemplo: Annie, un film familiar con Cameron Díaz y Jamie Foxx. Iba a ser estrenado en salas después de Navidad. Dos semanas antes, estaba en las redes.
Después comenzaron a aparecer documentos confidenciales, desde contratos jurídicos hasta planes estratégicos, que constituyeron solo una parte del total robado. Vieron la luz, inconvenientes comentarios sobre el presidente Barack Obama y los salarios que perciben los directivos de la empresa.
Fueron publicados correos privados comprometedores familiarmente para los empleados y hasta la reproducción de comentarios sobre personalidades públicas como el "ego sin límites" de Angelina Jolie.
Para los analistas del FBI norteamericano, el ataque fue de una sofisticación extrema. Pero la decisión de arrojar la responsabilidad sobre Corea del Norte fue política.
En rigor, los antecedentes del caso consisten en las amenazas que Corea del Norte había lanzado con motivo del film, desde casi un semestre antes de su estreno.
Y de manera más contundente, en la similitud constatada entre el código informático del computador utilizado para atacar a Sony Pictures y el del utilizado durante un ataque informático llevado a cabo por los norcoreanos contra bancos y empresas periodísticas de Corea del Sur en 2013.
En sentido contrario, hay que señalar que los piratas exigieron, en una –y única- oportunidad una "compensación financiera. Paguen o Sony Pictures será golpeada en su conjunto".
Finalmente, sin mucho más, el FBI aseguró poseer "bastantes informaciones para concluir que Corea del Norte es responsable del ataque". El gobierno norcoreano negó la acusación y solicitó una investigación conjunta.
La "adornó", como es su costumbre, con amenazas de uso de su incipiente fuerza nuclear, en parte por la acusación del caso Sony pero, fundamentalmente, por la decisión de Naciones Unidas de acusar al régimen norcoreano, ante la Corte Penal Internacional, por violaciones a los derechos humanos.
Para no perder la costumbre de acusar a otros, el gobierno de Corea del Norte insistió en que la cuestión de los derechos humanos será el pretexto para una invasión norteamericana.
Solo unos días después, la red de Internet norcoreana no funcionó durante nueve horas. Las causas no están determinadas y el régimen norcoreano no formuló, esta vez, acusaciones. Varios días más tarde, ocurrió de nuevo.
¿Qué se entiende por Internet en Norcorea? Son muy, pero muy, pocos y seleccionados quienes tienen acceso a la Wold Wide Web o triple w. El resto solo accede a una especie de Intranet, abierto en el año 2000, denominado Kwangmyong que, en coreano, significa "estrella brillante".
Es una red cerrada que funciona a partir de versiones japonesas pirateadas de Microsoft. Se limita a sitios de información oficial norcoreanos, a la televisión educativa sumamente politizada y a formas rudimentarias de correo electrónico.
Hasta recientemente, a nivel individual, eran pocos los norcoreanos que poseían un computador. Al punto que la posesión de uno requiere de una autorización oficial. La única empresa que los produce en el país es la estatal Morning Panda que fabrica 100 computadores por... año.
Además, los constantes cortes de electricidad complican el funcionamiento y el acceso. Las conexiones son lentas y particularmente onerosas y están enlazadas, a partir de un único cable, con China. Es decir que China, si lo decide, puede cortar el acceso de los norcoreanos a la red.
La cosa mejoró en el 2008 cuando a Kwangmyong, nunca a triple w, se pudo acceder a partir de una red 3G llamada Koryolink que fue desarrollada en conjunto por la compañía pública de telecomunicaciones y una empresa egipcia.
Con Koyolink, y la importación de computadores chinos, los usuarios pasaron de 5 mil a los 2 millones actuales en un país de 25 millones de habitantes. Además de recibir Kwangmyong, los usuarios pueden telefonear, solo dentro de las fronteras del país y, por supuesto, reciben diariamente una interminable publicidad política oficial. Nada más.
¿Cuántas personas acceden a la Internet mundial? Solo son 1.024 las direcciones IP para, como se dijo, 25 millones de habitantes. Los 1.024 corresponden a los altos dignatarios del régimen y a sus familias.
¿Alguien más? Sí, algunos estudiantes en algunas universidades. Aunque parezca lo contrario, se trata de un método de control político: el gobierno sabe así cuáles son sus conexiones.
¿Cuál es la razón para permitir, aún de manera muy restringida, el acceso a la red mundial?
Primero para vanagloriar internacionalmente al régimen y al líder. Por ejemplo por la vía del sitio kcna.co.jp que es el sitio de Korean News, la agencia noticiosa coreana que, como se puede apreciar, tiene una dirección de IP japonesa.
En segundo lugar, porque el acceso es una manera de mantener contenta a la elite del régimen. Una elite que vive de manera muy diferente al resto de la población. Y que goza de estos y otros privilegios, como bebidas, por ejemplo.
Por último, por la guerra cibernética. Son calculados en 1.200 los piratas profesionales que prestan servicio al Estado. Un batallón que es obra y creación del joven dictador Kim Jong-un, y que fue formado y puesto en funcionamiento a partir del 2012.
Sus "combatientes" son jóvenes que tienen acceso a una formación de punta ofrecida por dos colegios de Pyongyang, la capital del país, y la respectiva universidad, donde buena parte de los profesores son extranjeros
Es la ciberguerra, el nuevo entretenimiento del vetusto régimen estalinista.
Desde lo militar, el gobierno de Kim ofreció a Estados Unidos una suspensión temporaria de un futuro ensayo nuclear a cambio de la suspensión de las tradicionales maniobras militares conjuntas entre fuerzas militares de Corea del Sur y de los Estados Unidos.
Estados Unidos rechazó la propuesta.

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