Menu
Libia: La Unidad con fuerza en los rebotes

Libia: La Unidad con fuerza en los …

El Gobierno de Unidad des...

Yibuti: Guelleh re-elegido para un cuarto mandato

Yibuti: Guelleh re-elegido para un …

Lleva 17 años en el poder...

Corea del Norte: Aumenta la tensión y China dispuso bloqueo comercial

Corea del Norte: Aumenta la tensión…

Luego del cuarto ensayo n...

Perú: Sin “milagro” sobreviene la “grieta”

Perú: Sin “milagro” sobreviene la “…

A 24 años del autogolpe, ...

Uganda: Eterno rey de Escocia

Uganda: Eterno rey de Escocia

Yoweri Museveni, fue reel...

Sudáfrica: Zuma suma escándalos.

Sudáfrica: Zuma suma escándalos.

El presidente de la econo...

México: Giro en la investigación por los desaparecidos de Iguala

México: Giro en la investigación po…

La Procuraduría Gene...

Seychelles: James Michel resultó electo para un tercer mandato

Seychelles: James Michel resultó el…

Por algo menos de 200 vot...

San Vicente: Ralph Gonsalves reelecto por cuarta vez consecutiva

San Vicente: Ralph Gonsalves reelec…

Por cuarta vez consecutiv...

Gran Bretaña: Fabián Picardo reelecto en el gobierno de Gibraltar

Gran Bretaña: Fabián Picardo reelec…

Fabián Picardo, el actual...

Prev Next

Cuba: apertura, con los hermanos Castro y pese a ellos Destacado

Primer día de negociación directa Cuba-Estados Unidos Primer día de negociación directa Cuba-Estados Unidos

El proceso de normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos sortea obstáculos de todo tipo, ideológicos, claro, pero también personales. Desde la versión más extremista del lobby cubano-americano con influencias sobre el Tea Party y el ala más derechista del Partido Republicano, hasta el propio Fidel Castro.


Hoy, la normalización de las relaciones parece casi irreversible. Es capaz, inclusive de superar las sanciones que el gobierno del presidente Barack Obama decidió aplicar contra algunos personeros del régimen chavista de Venezuela, aliado de Cuba.
Sí, por supuesto, Cuba protestó y se mostró solidario con el gobierno de Nicolás Maduro que trata de presentar la sanción norteamericana como un "atentado imperialista contra la independencia venezolana".
Pero el gobierno cubano sabe bien que las sanciones solo consisten en el congelamiento de los fondos depositados por esos personeros en Estados Unidos y que responden al encarcelamiento de los opositores al régimen venezolano.
De allí que, solidaridad sí, pero nada de interrumpir las conversaciones con los norteamericanos, que fueron retomadas el 16 de marzo del 2015, luego de las sanciones norteamericanas contra el gobierno de Venezuela.
Con todo, la retórica de los países populistas, no falla. La portada del diario Granma muestra, en su edición on line, al menos cinco títulos de solidaridad con Venezuela y ninguna línea sobre las conversaciones con Estaos Unidos.
Evidentemente, el diario oficial del Partido Comunista cubano dice una cosa, y la realidad es otra. Autocensura y relato.
Pero, el proceso de normalización con Estados Unidos es, lisa y llanamente, popular en Cuba. Es una apertura hacia la esperanza. Desde ya para los opositores a la dictadura de los Castro. Pero también para la gente común sin demasiado interés en la política.
Ocurre que fue el propio gobierno cubano castrista quien, durante años y años, achacó al "bloqueo" la culpa de todos los males de la economía cubana que el propio gobierno jamás supo enderezar.
El "bloqueo" que nunca fue tal, sino solo un embargo, fue tomado por gran parte de la población cubana, en consecuencia, como culpable de sus penurias. Por tanto, si se logra un acuerdo para que sea levantado, "todos viviremos mejor". Así, de simple, aunque por supuesto resulte mucho más complejo.
Y las mejorías, ya se ven. Por ejemplo, el funcionamiento de la primera red sin cable gratuito que, discretamente, el gobierno cubano autorizó en un centro cultural de capital cubana, La Habana.
Ahora, los cubanos que descubrieron el servicio, van al centro cultural para comunicarse con el mundo exterior. Particularmente, con sus parientes en Estados Unidos. Son tantos los que van que las colas son enormes.
A la conectividad en Internet sin cable sigue a la interconexión telefónica entre Cuba y los Estados Unidos, luego de 16 años de interrupción.
Desde 1960, los servicios telefónicos pasaron etapas de corte y etapas de reconexión, pero en 1999 fueron cortados completamente hasta el presente. Hasta ahora, un llamado desde Cuba a Estados Unidos debía pasar por un tercer país, algo que tornaba particularmente caro al servicio.
Claro que aún Etecsa, la compañía estatal cubana de comunicaciones, signataria del acuerdo, aún no anunció una rebaja en sus tarifas, pero todo el mundo cree que sucederá.
Estados Unidos ya liberó las exportaciones con destino a Cuba de materiales de telecomunicaciones, tales como infraestructuras, ordenadores personales o centrales telefónicas.
Son pasos, lentos, pero pasos al fin. Es la dicotomía de un gobierno que abre con desconfianza y a disgusto porque, no le queda otro remedio, frente a una gran parte de la población que reclama mejores condiciones de vida de manera urgente.
En el medio, sin que por ahora ingrese a la agenda, está la cuestión de las libertades públicas e individuales, más allá de la reciente liberación de presos políticos acordada con Estados Unidos. Ex presos políticos que siempre pueden volver a ser presos políticos.
Es el riesgo. Una Cuba convertida en una China o en un Vietnam. Capitalismo sí, libertades y democracia, no. Son los peligros a los que hace referencia el célebre cantautor Pablo Milanés.
Gracias a los delirios de liderazgo internacional de Hugo Chávez, aspirante a sucesor de Fidel Castro, Cuba estiró el período "castrista" por una década más. Era el subsidio venezolano, en particular en materia de petróleo, el que prolongaba la subsistencia del régimen.
Pero, el precio del petróleo se derrumbó y la economía venezolana resentida por la falta de inversiones que la desconfianza hacia el chavismo impulsa, terminó de hundirse. Hoy, Venezuela no puede financiar ni la importación de productos de uso corriente para el consumo de su propia población.
Raúl Castro, bastante más pragmático que su hermano mayor Fidel, entendió que había llegado la hora de abrir, sino la política, al menos la economía.
Se trata nada más y nada menos que la reconstrucción de Cuba y eso, a cualquier empresa del mundo le interesa. Más aún, si se hace bajo un gobierno autoritario que garantiza una "paz social". El modelo chino.
A tal punto que los europeos se muestran ansiosos de no quedar afuera cuando llegue el momento. De allí, por ejemplo, el anunciado viaje, para mayo, del presidente francés Francois Hollande a Cuba. De paso, para darse un baño de izquierdismo ante sus desilusionados seguidores.
De su parte, Federica Mogherini, la responsable de la política exterior de la Unión Europea, anunció que visitará Cuba antes de finales de marzo 2015. Se trata de recuperar el atraso frente a Estados Unidos.
Hay que apurarse porque Estados Unidos planea abrir su embajada en La Habana para los primeros días del mes próximo. Y porque todas las cuestiones espinosas, como el embargo o la inclusión de Cuba en la lista de países que apoyan al terrorismo, serán manejadas al margen de las relaciones diplomáticas.
Si alguien no parece contento con la "apertura" en la isla, ese alguien es Fidel Castro. En enero pasado, una carta suya publicada en el diario Granma, dejaba constancia de su "falta de confianza respecto de la política de los Estados Unidos" y en ella, hacía constar de su toma de distancia al escribir "y no intercambié ninguna palabra con ellos".
Luego, atemperaba "pero esto no significa, en ningún momento, un rechazo de una solución pacífica para los conflictos".
Finalmente un apoyo para su hermano: "el presidente de Cuba tomó las medidas pertinentes en función de su investidura. (...) Defenderemos siempre la cooperación y la amistad entre los pueblos del mundo, inclusive nuestros adversarios políticos".
Del lado opositor, las aguas se dividen frente a la apertura. Para algunos, es positiva porque permitirá un mayor grado de liberalización. Para otros, no, porque traerá como consecuencia un régimen menos apretado económicamente, dispuesto a gastar más recursos en la represión.
La discusión es válida pero una cosa es cierta e inobjetable. El discurso del castrismo se construyó sobre el nacionalismo, aún más que sobre el comunismo.
Cuánto ocurría en Cuba, bueno o malo, se explicaba por la "agresión imperialista". El intento de invasión de la isla en 1961; los sobrevuelos con el objetivo de perjudicar cosechas; los fallidos asesinatos de Fidel Castro; el embargo/bloqueo; todo contribuida a acrecentar una mezcla del mito revolucionario con la defensa de la patria.
Cierto, la economía cubana no da para más, pero con su casi inevitable apertura se termina la vigencia del nacionalismo contra la agresión externa que es casi lo mismo que decir que se termina la razón del ser de los Castro.
¿Y después? Después, ellos no estarán. A Fidel, 88 años, y a Raúl, 83 años, no es mucho el tiempo de vida que les queda por delante.
En todo caso, obligada y resistida, la actual apertura –tibia e imperfecta- es una senda que Raúl Castro deja para el futuro.
Dato insoslayable: el 14 de marzo partió de Nueva Orleans, Estados Unidos, el primer vuelo comercial a La Habana, sin escalas, desde 1958, como producto de la flexibilización adoptada por el gobierno de Barack Obama en cuanto a las visitas a la isla.

Información adicional

1 comentario

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba
Info for bonus Review William Hill here.