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Elecciones: Brasil, ganó Rousseff con un país fraccionado Destacado

El festejo por el triunfo de Dilma Rousseff El festejo por el triunfo de Dilma Rousseff

Por solo el 51,6 por ciento de los sufragios contra el 48,4 por ciento de su adversario, el senador Aecio Neves, la presidente del Brasil, Dilma Rouseff, resultó reelecta para el período 2014-2018.


Rousseff del Partido de los Trabajadores (PT) obtuvo así un apretado triunfo por el margen más pequeño desde 1989 cuando Brasil comenzó a elegir presidente de forma directa.
Un margen que se redujo considerablemente en comparación con el resultado de su elección anterior cuando logró el 56 por ciento de los votos frente a su oponente de aquel entonces José Serra también, como Neves, del Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB), quien alcanzó el 44 por ciento.
La elección fue antecedida por una campaña plena de ataques personales amplificados por las repercusiones en las redes sociales.
Rápida de reflejos, la presidente re electa, apenas conocido el resultado, dijo que "el diálogo, era el primer compromiso de su nuevo gobierno", que se comprometía a llevar adelante una reforma política –plebiscitos para cambios en el sistema electoral- y a combatir la corrupción.
Sin dudas una lectura correcta del resultado pero también un reconocimiento de errores y de convalidación de lo señalado por el adversario.
Porque si el compromiso es el diálogo no se puede explicar la agresividad –no solo de la presidente, sino también de su rival- en la campaña electoral. Agresividad que se acentuaba cuando se hacían presentes las acusaciones de corrupción. Ahora, Rousseff se compromete a combatir la corrupción que hasta la elección minimizaba.
Precisamente, Neves, al reconocer el triunfo electoral de Rousseff, la misma noche de la elección, la invitó a llevar adelante un "proyecto honesto".
Sin dudas fue la situación económica la que determinó el resultado electoral.
Quedó demostrado que el país se dividió entre quienes reconocen y pretenden continuar con las reformas sociales del PT que incorporaron al consumo a más de 40 millones de personas, y quienes están preocupados por el marasmo en el que entró la economía.
Es que la política social exitosa del PT se llevaba a cabo mientras la economía crecía a tasas que superaban el 6 por ciento anual en términos de Producto Bruto Interno (PBI). Pero, a partir del 2011, la situación internacional acabó con la bonanza.
La respuesta gubernamental frente a dicha situación no resultó adecuada. La mayor intervención del Estado en la economía arrojó el resultado opuesto al buscado y profundizó la crisis.
En término de votos, buena parte de la clase media –cada vez más importante en términos cuantitativos- emigró hacia la candidatura de Neves que postulaba medidas de libre mercado, pero la casi plena ocupación y el mantenimiento del poder adquisitivo de los salarios otorgaron a Rousseff el pequeño margen de ventaja con el que logro la re elección.
Brasil muestra una tasa de inflación del 6,4 por ciento anual, alta para los estándares internacionales, y una tasa de desempleo del 4,5 por ciento, guarismo considerado internacionalmente como pleno empleo.
Tras conocerse el resultado electoral, los mercados reaccionaron negativamente: el índice bursátil BOVESPA mostró una caída del 4,8 por ciento, con un pico para Petrobras del 14 por ciento y el dólar se cotizaba un 3,8 por ciento más caro.
Distribuido regionalmente, el triunfo de Rousseff indica un bloque casi homogéneo de los estados del Norte y del Nordeste a los que hay que agregar Minas Geraes y Rio de Janeiro.
Por su parte, Neves gana el sur más San Pablo, más los estados del sudoeste y logra dos estados en el norte que son Acre y Roraima.
Así, Rousseff gana en Amazonas (65%), Amapá (61,4), Pará (57,4), Maranhao (78,7), Tocantins (59,4), Piauí (78,2), Ceará (76,7), Rio Grande do Norte (69,9), Paraíba (64,2), Pernambuco (70,1), Alagoas (62,1), Sergipe (66,9), Bahia (70,1), Minas Gerais (52,4) y Rio de Janeiro (54,9).
Por su lado, Neves vence en Roraima (58,9%), Acre (63,6), Rondonia (54,8), Mato Grosso (54,6), Goias (57,1), Distrito Federal de Brasilia (61,9), Mato Grosso do Sul (56,3), Sao Paulo (64,3), Parana (61), Santa Catarina (64,6), Rio Grande do Sul (53,5).
Rousseff perdió en Sao Paulo que es donde nació el PT y en Rio Grande do Sul que es donde primero gobernó. Neves perdió Minas Geraes, estado del que es senador y fue gobernador.
Al nivel de gobernadores, el vencedor es el Partido de Movimiento Democrático Brasileiro (PMDB) de derecha que se alza con siete gobernaciones, dos más que las que contabilizaba en 2014: Rondonia, Toncantins, Alagoas, Sergipe, Espirito Santo, Rio de Janeiro y Rio Grande do Sul.
El PSDB de Neves pierde tres gobernaciones y queda reducido a cinco: Pará, Goiás, Mato Grosso do Sul, Sao Paulo y Paraná.
El PT mantiene un total de cinco gobernaciones: Acre, Ceará, Piauí, Bahia y Minas Geraes.
Las restantes se dividieron, con dos gobernaciones cada uno, entre el Partido Democratico Trabalhista (PDT, populista de izquierda) con Amapá y Mato Grosso; y el Partido Social Democrático (PSD, centro) con Rio Grande do Norte y Santa Catarina.
Finalmente con una gobernación, el Partido Progressista (PP, centro izquierda) con Roraima; el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), el más viejo partido en actividad, que vence en Maranhao y el Partido Republicano da Orden Social (PROS, republicano de izquierda) que gana la gobernación de Amazonas.
En cuanto al Congreso, en la Cámara de Diputados el bloque que apoya a Dilma Rousseff logra una tranquila mayoría con 304 legisladores, frente a los 199 que se le oponen. En el Senado, para Rousseff son 52 senadores y los opositores suman 29
Pero estos números son relativos, porque el PT, en Diputados, solo cuenta con 70 legisladores propios y recibe, por ejemplo, el apoyo de los 66 del PMDB que, obviamente, no son propios. Por su parte, los legisladores del PSDB dentro del bloque opositor solo suman 54.
En el Senado, en cambio, dentro de la alianza oficialista no prima el PT con 13 bancas, sino el PMDB con 19. En la oposición, sobresale nuevamente el PSDB con 10.
La conclusión de la elección brasileña es una división casi por mitades de los que están de acuerdo y los que no con Rousseff y el PT; el liderazgo, de momento, de la oposición para Aecio Neves y una continuidad de la fragmentación a nivel estadual.

Modificado por última vez enViernes, 19 Diciembre 2014 17:14

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