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Cuba: capitalismo sí, pluralismo por ahora no Destacado

Presidente Raúl Castro y presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko Presidente Raúl Castro y presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko

¿Hacia a dónde va Cuba? Pues, hacia China. O, al menos, mira a China y copia buena parte de sus recetas.Veamos: la economía cubana muestra hoy una voluntad de reforma con una notable expansión del sector privado y la apertura hacia la inversión extranjera. Si a ello se agrega la libertad para viajar que ahora disponen los cubanos, el cuadro cierra. Es casi lo mismo que cuanto ocurrió en China, allá por 1978, tras la muerte de Mao Tse-tung y la llegada al poder de Deng Hsiao-ping.

 

Es el final de la experiencia comunista como tal. En algunos años más, tras la desaparición física de los hermanos Castro, el comunismo pasará a ser un recuerdo en su faz económica. La incógnita es si la inevitable llegada del capitalismo será acompañada de libertades públicas o si, como en China, subsistirá el régimen de partido único.

No obstante, existen diferencias con el gigante asiático. En primer lugar, precisamente el gigantismo de China –poblacional, territorial- no guarda correlato con el país de pequeña talla que es Cuba. Invertir en China siempre será muchísimo más atractivo dadas las dimensiones de ese mercado.

Además, y este es un punto sensible, China nunca estuvo bloqueada como si lo está Cuba, desde los años 60 por parte de Estados Unidos. Un bloqueo que, a esta altura del partido resulta no solo incomprensible sino que consigue más detractores que defensores aún dentro de la comunidad cubana en el exilio, en Miami, en particular.

Hoy, el bloqueo representa un auto bloqueo. Es que todo el mundo comercia con Cuba, menos Estados Unidos. La apertura cubana al capital extranjero si todo continúa como ahora, beneficiará a empresas de medio mundo, no a las norteamericanas.

Por otra parte, es hora que el gobierno de Estados Unidos reconozca que el bloqueo fracasó. Se lo imaginó como un ariete de penuria económica que ahogara a la isla y provocara la caída del castrismo. Primero, la Unión Soviética, luego sí un período de penuria y, finalmente, el petróleo subsidiado venezolano salvaron al régimen.

Hoy Cuba busca inversores. Y mira, fundamentalmente, a los grandes de América Latina: Brasil y México. Recela de Europa con quién mantiene relaciones “congeladas” desde 1996 por la exigencia del respeto de los derechos humanos y la instauración de una democracia pluralista.

Tras el apretón de manos de Barak Obama y Raúl Castro durante las exequias de Nelson Mandela, todos miran a Cuba con atención. Y todos parecen contentarse con signos de liberalización para justificar una revisión del pasado que incluye al propio gobierno norteamericano como lo expresó el propio Obama.

Y, entonces, aparecen las excusas para justificar cuanto hasta, hace poco, era injustificable ¿Qué por qué los Estados Unidos bloquean a Cuba y no a China, donde también existen violaciones a los derechos humanos? ¿Qué por qué Europa reclama democracia a Cuba y no lo hace con Arabia Saudita?.

Así se pasa del todo a nada. Como no se sanciona a China, no se debe sancionar a nadie y como no se le exige pluralismo a Arabia Saudita, no debe exigírsele a nadie.

Al igual que China, Cuba deberá vivir su propio proceso de democratización, con la menor intromisión posible desde el exterior. Ni para voltear al régimen, ni para sostenerlo artificialmente.

Modificado por última vez enViernes, 21 Noviembre 2014 17:48

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